Francisco Javier Manrique Martínez, Director General de Montes y Conservación de la Naturaleza de Cantabria

 

¿Cuáles son las principales líneas de actuación de su departamento forestal y de conservación de la naturaleza? ¿qué objetivos se ha marcado para este y los próximos años?
En primer lugar, y así se me comunicó cuando accedí a la Dirección, el Gobierno de Cantabria considera estratégico el sector forestal, y por ello se me encargó la redacción de un Plan de reactivación del sector en Cantabria, que está prácticamente ultimado y que tiene al empleo y la mejora de la productividad forestal como objetivos principales del mismo.
En Cantabria los avances en el ámbito de conservación de la naturaleza han sido considerables en los últimos años. Tenemos una Red de Espacios Naturales Protegidos que abarca un 46 % del territorio, contamos con un Catálogo de Especies Amenazadas, un Centro de Recuperación de Fauna Silvestre, un Programa de Control de Plantas Invasoras, un Plan regional de prevención y lucha contra el uso ilegal de venenos y se ha mejorado en la gestión de los recursos cinegéticos y piscícolas. Paralelamente, la concienciación ambiental de la población ha evolucionado de forma muy positiva.
En este ámbito de la conservación, consolidar el modelo de gestión interautonómica del parque nacional de los Picos de Europa y avanzar en la elaboración de los planes de gestión de los Lugares de Importancia Comunitaria, son las prioridades de la dirección general.

¿Cuándo tendrá Cantabria redactados sus planes de gestión de los espacios de la red Natura 2000? Francisco_Javier_Manrique__web
Ya se ha iniciado la evaluación ambiental estratégica de los planes de gestión de 15 Lugares de Importancia Comunitaria (todos los costeros y los fluviales, además de un Lugar de montaña, la Sierra del Escudo). También está en la misma fase el plan de gestión de una Zona de Especial Protección para las Aves (Hoces del Ebro). Dependiendo de la tramitación ambiental y del resultado de los procesos de información pública, entendemos que esos planes podrían estar aprobados en el plazo de un año aproximadamente.

¿Qué clase de gestión es partidario de hacer en esos espacios?
La Directiva Hábitats establece con claridad que la gestión de Natura 2000 debe asegurar el buen estado de conservación de los hábitats y especies existentes en esos espacios que, de acuerdo con la Ley de Conservación de la Naturaleza de Cantabria, tienen la condición de espacios naturales protegidos. Por tanto, en primer término, estamos haciendo una gestión preventiva a través de los informes de afección de todos los planes y proyectos de cualquier naturaleza que pudieran afectar a esos espacios. El objetivo de los planes de gestión que estamos tramitando es asegurar el pleno cumplimiento de los fines de la Directiva y estamos convencidos de que eso es perfectamente compatible con el mantenimiento y potenciación de las actividades agrarias, ganaderas, forestales, cinegéticas, etc. Es más, en muchos casos, esas actividades son esenciales para asegurar el cumplimiento de los objetivos de conservación. Otras actividades económicas, que impulsen un desarrollo razonable de los municipios incluidos en Natura 2000, también deben tener cabida en la gestión y han de convertirse en instrumentos de apoyo a la misma.

Estamos todos de acuerdo en que perder biodiversidad es perder un patrimonio natural insustituible, es una pérdida irreparable que una sociedad moderna no puede permitirse, pero ¿cómo convertir esa biodiversidad en desarrollo económico? A menudo se entiende la conservación de la naturaleza como un problema para el desarrollo de las poblaciones humanas más directamente relacionadas con ella ¿qué es necesario hacer para cambiar esa percepción?
Creo que la dicotomía producción-conservación ha estado en la base de muchos de los problemas que la gestión del medio natural ha tenido en los últimos años. No solo es posible que el desarrollo económico en el medio rural sea compatible con la conservación de los valores naturales del entorno, sino que se hace imprescindible.
La gestión del medio natural ha de ser sostenible en sus tres vertientes: económica, social y ambiental. No es razonable basar únicamente la sostenibilidad en cuestiones ambientales.
Las habitantes del medio rural no solamente viven en él, sino que además tienen derecho a vivir de él. La sociedad actual, mayoritariamente urbana, y muy influyente en los procesos legislativos, pretende ver el medio rural como una bonita sucesión de paisajes en los que pasar unos días de descanso y reponer fuerzas para regresar a la gran ciudad, busca la foto y se olvida que el paisaje y los ecosistemas evolucionan, son elementos vivos muy dinámicos, y entre los que se encuentra el hombre como un componente más del mismo, quizás el más importante.


"Ya se ha iniciado la evaluación ambiental estratégica de los planes de gestión de 15 Lugares de Importancia Comunitaria. Dependiendo de la tramitación ambiental y del resultado de los procesos de información pública, entendemos que esos planes podrían estar aprobados en el plazo de un año aproximadamente"

 

En medio de las dificultades económicas que atravesamos, invertir en la gestión de los montes parece, de nuevo, la última de las últimas prioridades políticas. Sin embargo, son muchos los expertos en España y en la Unión Europea que consideran que el sector forestal puede ser clave en la generación de empleo. Llevamos años oyendo este discurso, pero no se traduce nunca en una apuesta decidida de la administración pública por él. ¿Qué está pasando para que el sector forestal no sea capaz de hacer entender a la clase política de que invertir en gestión forestal es beneficioso para el monte, para la creación de empleo, para la economía y hasta para la lucha contra el cambio climático?
No es el caso de Cantabria, como le he manifestado estamos a punto de presentar nuestro plan de reactivación del sector forestal, considerándolo un eje estratégico para la economía regional.
El empleo en estos momentos se convierte en un elemento esencial de cualquier política que se haga en el país. Por ello, el aprovechamiento de nuestros montes, a través del impulso de la gestión forestal sostenible y planteando actuaciones en colaboración con los propietarios/gestores de los montes y la empresa privada, o fórmulas mixtas público-privadas debe ser uno de esos entornos prioritarios de actuación que generan empleo inmediato en el medio rural. Pero el gran reto al que se enfrentan las políticas forestales es el de aportar a la economía y al empleo la medida real de sus posibilidades. Si queremos gestionar los recursos forestales de forma sostenible tenemos que hacerlos viables económicamente.

¿Qué puede hacer el mundo forestal por la economía? ¿es de verdad un nicho de empleo como tantas veces se ha repetido?
La viabilidad financiera de los aprovechamientos es fundamental en el actual contexto de crisis económica y de empleo. El impulso de la gestión forestal permitirá un mejor aprovechamiento de los montes, una mayor producción y comercialización de productos forestales e incentivará las industrias derivadas. Por otra parte, el uso y valorización de la biomasa forestal residual puede y debe dar valor a muchos de nuestros bosques, haciendo viables tratamientos selvícolas abandonados en épocas pasadas por falta de recursos económicos y rentabilidad.
En cuanto al sector como nicho de empleo la respuesta es, sin lugar a dudas, un sí rotundo. Las actividades forestales tradicionales como la repoblación forestal, los tratamientos selvícolas y los aprovechamientos forestales, combinados con las actividades relacionadas con el uso social del monte, tienen un gran potencial de creación de empleo. La dinamización del sector forestal puede ser el motor del desarrollo rural, sobre todo en las comarcas donde la debilidad de la estructura económica hace más sensible cualquier reducción de actividad y donde es más difícil que surjan otras alternativas.

 

"La dinamización del sector forestal puede ser el motor del desarrollo rural, sobre todo en las comarcas donde la debilidad de la estructura económica hace más sensible cualquier reducción de actividad y donde es más difícil que surjan otras alternativas"


¿Qué necesita el sector forestal para que sea ese nicho de empleo?
Las presiones sociales y la buena situación económica hicieron que se abandonasen muchos aprovechamientos forestales tradicionales. Se consolidó la idea de que eran innecesarios para nuestra economía y malos para la conservación de nuestros montes. El sector tiene una mala imagen social, que es necesario revertir de inmediato. Por otra parte, la notable disminución de recursos públicos está creando un grave problema de gestión en nuestros montes. Debemos ser imaginativos y buscar nuevas fórmulas de participación de la sociedad en la conservación y gestión del patrimonio natural que nos permitan obtener recursos económicos y humanos.
La promoción de la inversión privada en la gestión forestal; la mejora de la fiscalidad forestal de modo que se compensen los beneficios colectivos (externalidades) derivados del ejercicio de una gestión racional y sostenible de los terrenos forestales en manos de particulares; las peculiaridades relacionadas con el sector como son el elevado riesgo inherente a la producción y la discontinuidad de los ingresos; el mecenazgo de empresas y organizaciones vía convenios, acuerdos puntuales o fundaciones, son algunas de esas líneas en las que es necesario trabajar para valorizar toda la potencialidad que el sector posee.

¿Qué puede hacer un departamento como el suyo sin presupuesto?
En principio, sentar las bases para el desarrollo de nuestros recursos naturales, creando un clima de confianza y seguridad jurídica para las explotaciones forestales, estableciendo el escenario que aliente la inversión privada en el monte y trasladando la modernidad al sector forestal.
Por otra parte, debemos apoyar medidas que tiendan a incluir la caza y la pesca, así como el uso público de los espacios naturales, como un atractivo turístico más de los municipios rurales, promoviendo productos turísticos que integren estas actividades con ofertas culturales, gastronómicas, de alojamiento, etc. buscando ser un motor del desarrollo rural, supeditando siempre estos usos a la conservación de los valores naturales.

Usted es Director de Montes y de Conservación de la Naturaleza, ¿qué explicación le encuentra a la decisión del MAGRAMA de separar esos dos ámbitos de actuación en su estructura administrativa? ¿Cómo les afecta a las CCAA esta nueva organización?
Todavía no lo hemos valorado. Será en los próximos meses, cuando estén definitivamente fijados los ámbitos competenciales de cada dirección general, cuando podamos tener una opinión mejor formada. Desde el ámbito estrictamente personal, considero que no es bueno separar ambos espacios de actuación, son complementarios y generan fuertes sinergias que no deben perderse. No obstante, he de decir que la estructura de las CCAA es muy variada y en algunas muy parecida a la ahora adoptada por el MAGRAMA.

 

"La no gestión como forma de conservación ha sido un grave error, así que bienvenidos a todos los que ahora piden más gestión. En nuestros montes tenemos un déficit de selvicultura, debido a la escasa inversión por hectárea que se ha realizado en los últimos años. Revertir esta situación, en estos tiempos de crisis económica, es muy complicado".

 

Los incendios han castigado este año a Cantabria mucho antes de lo habitual ¿cuáles son las razones?
La época ha sido habitual, estadísticamente marzo es, con diferencia, el mes con mayor numero de incendios en Cantabria. Nuestro problema no son los grandes incendios sino la simultaneidad, en este último episodio se han producido 281 incendios en ocho días, 53 de ellos el día 28 de marzo.
La gran mayoría de los incendios forestales que se producen en Cantabria tienen como finalidad la regeneración de pastos, que posteriormente son aprovechados por la ganadería en régimen extensivo.
Conocido el origen principal, común a todo el arco noroeste español, debemos reflexionar sobre las soluciones, complejas socialmente, pero necesarias.

La extinción de incendios ha sido la estrella del gasto en los departamentos forestales de casi todas las comunidades autónomas ¿hemos llegado ya al punto más alto de la curva de inversión y eficacia o aún es posible seguir invirtiendo en extinción frente a la inversión en gestión?
No es el caso de Cantabria, ya que del total de nuestro presupuesto dedicamos a extinción un 30 % aproximadamente.
Si es cierto que este debate existe a nivel español, en mi opinión el gasto es suficiente y su ampliación no mejoraría la eficacia. En conjunto, tenemos una gran cantidad de medios aéreos dependientes de las Comunidades Autónomas, quizás se pudieran reducir, mediante acuerdos de colaboración entre CCAA, siempre y cuando se mantenga el operativo del MAGRAMA.

 Después de muchos años, hasta las asociaciones ecologistas reclaman una mayor inversión en gestión forestal, algo impensable hace unos pocos años, ¿qué es necesario para que eso se produzca? Prácticamente nadie se opone a esa gestión, es más, se pide expresamente como la mejor forma de luchar contra los incendios forestales.
La no gestión como forma de conservación ha sido un grave error, así que bienvenidos a todos los que ahora piden más gestión. En nuestros montes tenemos un déficit de selvicultura, debido a la escasa inversión por hectárea que se ha realizado en los últimos años. Revertir esta situación, en estos tiempos de crisis económica es muy complicado. Debemos atraer capital privado, hacer viables los aprovechamientos forestales. En este sentido considero que rebajar cargas, tanto administrativas como fiscales, es imprescindible.

¿Qué importancia le dan a la biomasa como recurso forestal para producción energética?
Los principales factores limitantes para el aprovechamiento de biomasa son los elevados costes de extracción, la falta de mecanismos de abastecimiento estable y homogéneo y la falta de un mercado de la biomasa, en vías de generación. La clave en el aprovechamiento de biomasa forestal es la mecanización y la integración con el aprovechamiento de madera. Es imprescindible fomentar la gestión forestal para aumentar y dinamizar las cortas de madera, ya que la biomasa se extrae con la madera del monte. La extracción de la biomasa no es la solución única para los tratamientos selvícolas no rentables. El aprovechamiento de biomasa servirá para reducir el coste de los mismos, se estima que disminuye a un tercio el coste habitual. Se deben subvencionar más aquellas intervenciones selvícolas que no son rentables, y en lugar de una sola cifra por tonelada de biomasa, sería adecuado elaborar una tabla para las distintas especies e intervenciones, lo que sería un apoyo para la selvicultura.

La retirada de las ayudas a las energías renovables, entre ellas la biomasa forestal, es una piedra en el camino para su desarrollo ¿cree que habría alguna posibilidad de cambiar de decisión y que estuviese justificado ese cambio? ¿Cómo se entiende que el PP apoye el uso de la biomasa en su programa electoral y en las intervenciones del ministro Arias Cañete y el Ministerio de Industria y Energía le retire las ayudas?
La biomasa es una energía renovable singular, además de su utilización en la producción directa de energía, tiene unos beneficios indirectos, claves para el desarrollo del sector forestal en estos momentos. Su valorización como residuo de operaciones selvícolas tradicionales puede servir para hacer viables económicamente operaciones que ahora no lo son, creando empleo y riqueza en el medio rural, beneficios indirectos a tener muy en cuenta en la coyuntura actual. Espero que el Ministerio de Industria y Energía valore estos aspectos a la hora de aplicar sus políticas de ayudas a las energías renovables.

Ismael Muñoz (mayo 2012)
Foresta y www.rednatura2000.info

Comentarios
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios!